¿Quién dijo que el otoño es triste?

Ara ve el temps del gran repòs
i de la pau a les muntanyes;
el primer fred marci les flors;
fan vels de plata les aranyes.
Ara comença enllà del camp
el tomb august de la natura;
el faig ja té color d’aram
i és el pollanc or que fulgura.

Felip Graugés

Es verdad que los días se acortan y las faldas se alargan, pero en las laderas del Montseny el fin del ciclo biológico se celebra con un frenesí de vitalidad. Los bordes de las carreteras se plagan de un espécimen característico, el recolector de setas, o boletaire como se le conoce por aquí, ávidos de la deliciosa sombrilla. El hayedo del Matagalls, a despecho de la cercana e inevitable desnudez, se desquita con un festival de colores. Las hayas amarillean tímidamente y los arces se vuelven bermellones, pero en realidad la fiesta del color está sólo en sus inicios.

En cuanto llegue el fin de semana no me pienso perder los progresos de la coloración que estará ya más cercana a su apogeo.

El poema de Felip Graugés se encuentra grabado en un monolito en la montaña del Matagalls como homenaje al violonchelista Pau Casals

No tengo cabeza pero llevo sombrero…

2 comentarios

  1. Octubre 25, 2006 a 7:51 am

    Que fotos más hermosas, en realidad de tristeza… nada.

    Un abrazo.

  2. mameri dijo:

    Noviembre 6, 2006 a 9:38 pm

    lindas fotos!


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